21 de marzo de 2014

Miserere Mei Deus...

En tierra de costumbres y de ritos, no puede quedar algo tan esencial como es la Semana Santa, testigo de lo que pudo ser hace siglos en el resto de España. Costumbres que son vividas con humildad y sentimiento, y todo con un ambiente cargado de dolor y tristeza, como si fuese por nosotros mismos.

"las lágrimas de la dolorosa" Cirios y Troyanos.
Bercianos de aliste
Puede ser el aislamiento, el poco progreso o las ganas de preservación, lo que nos ha llevado y nos sigue llevando a el mantenimiento de estas tradiciones. A lo que haya sido debemos dar las gracias.

Sin nuestras procesiones sentidas, sin esa capa parda de pastores que nos precisa, sin el sentimiento de nuestros abuelos ¿Que nos definiría?

Curioso es el modo en que se vive la Semana Santa, curioso el comportamiento de esos hombres y mujeres que unen un sentimiento de tristeza para celebrar algo como es la muerte de Cristo. Su madre, esa dolorosa mujer, igual que la foto que aparece a la izquierda, una mujer como la tapa y cuida del dolor y la lluvia, porque es también su madre. Una manera muy peculiar.

Ahora vamos a nuestro campo, al que es mas cercano. En primer lugar cabría mencionar "El Santo Entierro" de Bercianos.  La procesión Alistana con mayor auge y de mayor conocimiento por los interesados en la Semana Santa Zamorana. Una definición de lo que pudo ser en los demás pueblos de la comarca pero que solo ellos supieron y pudieron preservar eso que tenían.
Cristo del perdón en el Calvario.
Pobladura de Aliste
Un rito del que aparecen ataviados con la conocida capa alistana o con esa túnica blanca que luego le servirá de mortaja.


Y ahora, nuestra semana Santa, la de Pobladura, llena de ritos y procesiones, pero indiferente a los ojos de los demás, como ocurre en otros pueblos.

Vía Crucis, Actos de perdón, Cantos de miserere, dolores de nuestra madre, rosarios de buena muerte, pero también procesiones, procesiones en las que aparece la capa alistana y el manto en las mujeres, túnicas diferentes a las de Bercianos, ya que se perdió el rastro de lo que pudo ser la indumentaria real.
Canciones que cubren esas procesiones con la máxima sensación de dolor como fueron y serán siempre.
Una tarde de viernes santo en la que se regresa al culto real de nuestros antepasados, al son del "Miserere Castellano" conduciendo a Cristo y su madre al calvario.

sin olvidar también el recorrido de la madre de los dolores por las calles del pueblo llorando las penas de la muerte de su hijo al son de las canciones de las mujeres que asemejan un tono de llanto y agonía.

La dolorosa cuida del hijo antes de "la carrera"
Pobladura de Aliste
Todo acaba en el mismo lugar: el sentimiento y la continuación de unas costumbres centenarias.