16 de abril de 2015

Tradición: Máscara y vivencia.

Trabajando la lana. Pobladura de aliste
Perseguimos como oro eso a lo que llaman origen, origen de nuestra existencia, de nuestra vida, de el soy esto y el porqué. Y de ahí que nos guste conocer nuestra historia, nuestro pasado, la manera en la que vivir viendo como vivieron, y esto más o menos nos lleva a la tradición. Una tradición que  se asemeja a la selección natural evolutiva, una selección que nos lleva a confiar en nuestra cultura, a forjarnos como grupo y a definirnos en una sociedad. 

Hilanderas. Pobladura de Aliste
Las canciones, la danza, los ritos tan arcaicos como la tierra en la que vivimos, eso es la tradición. Una tradición que no dejamos de lado, una cultura única, propia, que ha pasado prácticamente de boca en boca, de siglo en siglo.

Es indudable, que como ocurre con todo, las costumbres también deben adaptarse a las épocas, igual que lo hace la gente, y esto consigue que se cobren nuevas características, que con el paso del tiempo ya se forman dentro de ese núcleo pasado constituyendo un cambio que consigue la supervivencia.

Esto es el echo de lo que ocurre con las mascaradas de invierno.

Buey de la Obisparra
Las mascaradas de invierno, son el testimonio de una cultura que ha pervivido con el paso de los siglos, con ligeras modificaciones e influencias. Según la persona que haya escrito o estudiado sobre estas, aparecen diversas opiniones que acaban en una misma conclusión. 
Esta claro que estas fiestas derivan de un antiguo ritual de fertilidad, o religioso.
La conexión que necesita el mundo terreno con la divinidad, definida por la máscara, y sobre ella, la bestia. Una bestia, que como afirma Calvo Brioso, “la máscara no esconde, representa”, es decir, la persona que la porta pasa de representar, a ser el personaje representado. Ese “daimon” va a interceder entre la divinidad y lo terreno, como ser benefactor, a través del ritual. Con el paso del tiempo, la influencia del cristianismo hace que ese ser, pase a ser el símbolo del mal, y lleve el título de diablo (Dæmon), como conocemos ahora.

La Obisparra de Pobladura de Aliste, puede ser un claro ejemplo de este grupo. Sus personajes cobran una adaptación de estas fiestas primitivas que deriva en el ritual creado: son mascarados zoomorfos (bueyes) que dan un sentido agrario al rito, y que se adaptan y someten a las normas que los hechos históricos le han causado, como es el caso de las prohibiciones por la iglesia, de estos rituales. 

Pidiendo limosna en la Obisparra
La fertilidad plasmada con el personaje de la "Filandorra", el autoritarismo del soldado, las "buenaventuras" del ciego, etc. hacen que se conforme un nuevo ritual, un ritual adaptado a las épocas y a los que toman los personajes, y que definen una permanencia en nuestra historia, causa que por lo tanto nos hace que sigamos luchando por que sea así.


(Sigue a partir de ahora nuestros artículos especiales dedicados a la obisparra con motivo de que se cumplen 10 años en los que "Aires de Aliste" coordinamos su difusión y realización.)

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