16 de diciembre de 2016

Crónica de una tradición: "Los Chíngueles" 110 años de música navideña.

Fue un 1906. Un otoño y un invierno de aquel año, donde tras la larga jornada de la cosecha veraniega, la siembra del cereal por “el San Miguel”, y la matanza por “San Martín”, las gentes de Pobladura vivían días más tranquilos, de mayor descanso; días, en que más que alimentar el cuerpo para reponer en fuerzas, también era necesario alimentar el alma y el espíritu, porque en épocas difíciles buena es la música.

El conjunto una navidad el siglo XX
Aquí, en escena, entra el primero Don Moisés Pintado, párroco que había llegado al pueblo un 1897, con 30 años de edad y la ilusión de inculcar nuevos valores a sus fieles, decide poner sobre la mesa un proyecto al que no tardará en conseguir apoyos.

Aquel invierno de hace 110 años, Rafael Fernández “Rafaelico” y el gaitero de la localidad, Baltasar Vaquero; entre otros, junto con Don Moisés Pintado, comenzaron a dar letra y tonalidad a las músicas navideñas que unidos al instrumental, fue la primera navidad que el pueblo presenció su celebración junto a “Los Chíngueles”.

La palabra “Chingueles” es una referencia onomatopéyica al conjunto de instrumentos que acompaña a la gaita y tamboril en los villancicos que se cantan en Pobladura los días de Navidad, Año Nuevo y Reyes. Un conjunto encabezado por la Gaita y  acompañado de la percusión del tamboril, pandereta, conchas, castañuelas, triángulo… Y que tan sólo en Pobladura se reúne con la prima esencia transmitida de generación a generación entre los habitantes de la localidad. De aquí, que solo en este lugar se denomine como “Chíngueles” a este conjunto.

Década tras década, gaiteros y párrocos junto con las gentes del pueblo han preservado estas canciones que desde aquel 1906 siguen en el corazón de todo el pueblo.

Celebración en 2006 del centenario de la música navideña
Personas ilustres del pueblo como los gaiteros Enrique Lorenzo, Pedro vega, Francisco Matellán, y José Pérez padre e Hijo, entre otros, fueron los responsables de que ahora mantengamos esta gran herencia.

Desde muy pequeños, somos sus gentes instruidas en el valor de estas letras, la capacidad de recordarnos nuestras antiguas navidades, el sentimiento que provoca, al encontrarse un año más con esa música. Y quizá por eso hayan llegado hasta nuestros días,  por esa bonita forma que tienen de emocionarnos y celebrar nuestras fiestas.

Un 25 de diciembre que los esperamos con las manos abiertas, y el pulmón lleno de aire renovado para cantar. Un 1 de Enero que nos juntamos con los mejores deseos para el año cantando como nuestros padres y abuelos nos enseñaron. Y un 6 de enero, que casi con tristeza despedimos los “chíngueles” hasta el año próximo;
eso sí, antes de hacerlo siempre nos queda un “bis” en memoria de todos aquellos que desde la navidad de 1906 hasta el presente hicieron eso posible, y junto a ellos, estén donde estén rememoramos su labor con una flor y un último villancico, con el, que como dice la letra, van a Jesús.


Con un propósito de mantener esta costumbre tan especial, la emoción que provoca poder recibir esta gran herencia, poder volver a escuchar de nuevo otro año “Los Chíngueles”, hacen cierta cada año la necesidad de volver a casa por Navidad.

Texto: J.S.


Reportaje de su historia por Aliste.Info:

10 de noviembre de 2016

Antecedentes de una pasión. El renacer de las tradiciones.

©Aires de Aliste
Nunca ha permitido definir más la esencia y el origen de un pueblo que su pasado. Un pasado que siempre es necesario buscar, acercarse a él, añorar lo bueno, recordar lo malo, preservar lo necesario.
Un pasado al que cada uno lo mira a su manera de vivirlo, un pasado que se acaba haciendo presente en el momento que ha sobrevivido al paso del tiempo. Una selección natural que  deja atrás lo despreciable y mantiene lo necesario.

Y de ahí las costumbres, la cultura, la tradición oral, musical… algo que pese al paso del tiempo se transmite de familia en familia, generación tras generación, sin apenas necesidad de documentación material para perseverar  toda esa sabiduría.

Y aquí entra en juego nuestra historia. Tras años de decadencia en este campo, de desprecio por aquella vida cruel de hambrunas y penurias, la gente alistana empezó a recordad la parte buena de aquellos momentos, la parte en la que ponían por medio el olvido de la sufrida vida cantando, bailando, divirtiéndose entre sus gentes… Y como añoraban eso….

©Aires de Aliste
 Y sus hijos, sus nietos, que apenas lo habían conocido, y tan sólo sabían de esas historias gracias a los mayores, comenzaron a sentir una añoranza, una atracción, un presagio de que necesitaban volver a tener esos pequeños momentos, una sensación que les impulsaba a difundirlos, a que todos conociesen eso, a que todos sintieran cómo volvían a sus orígenes, a que renaciera de nuevo una pasión.

Aliste necesitaba su pasado, rememorar sus danzas, sus costumbres, sus pasiones dormidas, y que con ellas regresasen a la memoria todos los que un día también las vivieron.

Fue fácil, en ningún lugar aquello había muerto del todo, todavía los sonidos y las costumbres dormidas en ocasiones dispersas se oían dentro de los pueblo, todavía algún emprendedor, de manera casi oculta había recuperado las esencias necesarias para despertar.

Los pueblos, que eran donde se mantenía todo ese legado fueron quizá los últimos en despertar, ya que había sido más tarde el abandono de estas pasiones, y nunca lo tuvieron totalmente todo por perdido.

Pero despertaron, ¡uy! si despertaron, tras ver cómo muchos estudiosos y aficionados en este campo ensalzaban todo aquello que habían vivido, también se vieron participantes en esa pasión.

©Aires de Aliste
Poco a poco, tras nacer  Aulas de Aliste y Tras Os Montes (que siempre ha aportado lo mejor del folclore para aliste), los alistanos sintieron ese empujón para ser ellos también emprendedores en la cultura alistana. Los pueblos fueron formando sus asociaciones, sus grupos de danzantes dentro de las mismas, su día de la comarca, sus encuentros de asociaciones, ese intercambio de pasado que les hizo crecer y formarse; momentos para reencontrarse, para disfrutar.

De ahí, y quizás en el momento de más resplandor, justo en el cumbre, nació “Aires de Aliste”, un año de 1999, un grupo de personas empezaron a gestar un proyecto, un proyecto en el que los ingredientes eran la ilusión, la pasión por las tradiciones, el amor por un pueblo, una comarca… y un 9 de Noviembre de ese mismo año, se hizo oficial: La asociación Cultural de Danzas y Tradiciones “Aires de Aliste” acababa de ser fundada.

Un proyecto que creció entre sus gentes, que difundió sus tradiciones, que hizo suyo un objetivo: luchar contra el olvido.

Procesos de trabajo, costumbres perdidas ya, cultura que rebosaba por un tubo. Recuperar las danzas, la mascarada, quizá eso fuese su obra culmen.

©Aires de Aliste
Crecer, crecer y pasar generación tras generación durante estos diecisiete años la esencia de eso que era la tradición pasada, esa que lo único que cumplía era una labor social: relacionarse entre todos los que tenían esa misma pasión.

Un camino largo y costoso en el que también el recuerdo y la pérdida de personas ha estado presente. Momentos en los que hemos dado camino al recuerdo y no al olvido a esas personas que un día lucharon junto a nosotros. Manuel, Sabina, Víctor, Feliciana, Manolo… Todos aportaron la sal y el aceite necesarios a esta labor, y nunca podrán ser olvidados.


Proyectos y proyectos que han llevado su nombre fuera de las fronteras, y que ya sea por suerte o por el gran trabajo realizado, han llegado hasta la actualidad. Una actualidad en que todos sus miembros seguimos día a día por mantener el legado que nos transmitieron, por hacer que Aires de Aliste difunda la pasión por su comarca, sus gentes y su pueblo.

J.S.

9 de agosto de 2016

IV Festival Nacional de Folclore "Aliste - Tradición. Pobladura 2016."

¿Qué es Aliste- Tradición?

Tras años de Trabajo con el folclore y el ímpetu de abrir nuevos caminos, en 2013 nace en Pobladura de Aliste el Festival Nacional de Folclore "Aliste - Tradición", con el que se pretende crear nexos de unión entre grupos de toda la geografía española, y acercarlos a este pequeño pueblo zamorano, consiguiendo así llevar su cultura, la de la comarca y la de la provincia fuera de sus límites geográficos.

La música y la danza tradicional supone el mantenimiento y difusión de unas raíces que acaban siendo comunes a todos, ya  sean los ritmos o las canciones, pareciendo tan distintas y a la vez tan similares entre ellas sea a la distancia a la que se recojan.

El hecho de nombrar a la música y danza tradicional Patrimonio Cultural e Inmaterial, hace más posible que poco a poco sea más fácil mantenerlas.

Dentro de una comarca tan rica en el folclore, como es la de Aliste, la lucha y la defensa por la música tradicional cobra mayor importancia, y con “Aliste-Tradición” se abre una ventana al mundo de lo que es esta tierra, fomentando así el hermanamiento entre tradiciones y costumbres que son semejantes a largas distancias, es decir, el folclore nos une.


 ¿Quién nos acompaña?

El IV Festival Nacional de Folclore "Aliste - Tradición", cuenta en esta edición con la participación de dos grupos de ámbito nacional además del local.

La Asociación Folklorico-Cultural " El Caño", perteneciente a los municipios de Galapagar y Colmenarejo, ambos situados en la Sierra de Guadarrama,  nace en el año 2014 con la finalidad de recuperar y transmitir el folclore de su región.
Principalmente cuentan en su repertorio con piezas de distintos municipios madrileños. Desde la sierra hasta la zona de la ribera del Tajo, aunque también, se pueden encontrar piezas extremeñas, castellanas y manchegas.
Gracias a antiguas fotografías, la agrupación, ha recuperado la indumentaria de la zona de la sierra, como es el traje de diario o faena y el traje de fiesta.  
Es importante resaltar, que esta Asociación, realiza además gran cantidad de actividades para mantener las costumbres antiguas del lugar.

En su agenda, figuran dos festivales anuales, el 1 de Mayo en Colmenarejo, con motivo de de la tradición de los Mayos y en Septiembre con motivo de la Fiestas Patronales de Galapagar.

El grupo folclórico de Os Trazantes de Tenorio nació en la primavera de 1984 para animar las fiestas y romerías, para fomentar el interés por la música y dar vida, de nuevo, a antiguos bailes y cantigas gallegas.
Su objetivo principal era reunir a los jóvenes de Tenorio y alrededores en el folclore y la cultura musical gallega, dándoles a conocer las tradiciones y costumbres de nuestros antepasados.
El cuerpo de baile se suma al cuadro musical en el año 1985.
Han participado en diversos lugares y concursos, como en el festival folklórico internacional de Guignamp (Bretaña) representando a Galicia.
En la actualidad la A. C. Os Trazantes es uno de los colectivos más importantes de la zona de Pontevedra, formada por un cuerpo musical, y un cuerpo de baile, divididas en varias secciones. Además de mantener una escuela de folclore desde 1985.
También posee un importante trabajo de recopilación y exhibición de Danzas Rituales y Procesionales de toda la provincia, que muestra en
os lugares donde actúa ofreciendo información acerca de estas.



La Asociación Cultural de Danzas y Tradiciones “Aires de Aliste” nace en el año 2000 con el objetivo de difundir y recuperar la cultura y tradiciones de Pobladura de Aliste.
En su trayectoria se ha dedicado al mantenimiento y difusión de danzas de la zona y de su mascarada, acudiendo a los encuentros internacionales como miembro de la Academia de la Máscara ibérica.
Su grupo de danzas está compuesto por personas del mismo pueblo (mérito que se suma ya que este ya ha bajado del umbral de los 100 habitantes). Desde hace pocos años se ha sumado a la participación en varios festivales de ámbito nacional e internacional, y  ha dado vida al festival “Aliste – Tradición”.

13 de marzo de 2016

Crónica de la tradición: La Semana Santa de Pobladura de Aliste

Cristo del perdón.
Constituye para Pobladura de Aliste su Semana Santa una de las tradiciones religiosas más arraigadas e importantes para el pueblo. Una composición de procedimientos sencillos y humildes que se han mantenido o adaptado al tiempo manteniendo la esencia popular transmitida de padres a hijos, de abuelos a nietos, por tradición oral y vivencia en primera persona.

Se trata de costumbres poco difundidas debido al carácter personal con el que se tratan, aunque en los últimos años comienza a ganar carácter turístico entre gente de pueblos vecinos y aficionados a estas costumbres.

Los actos se componen mayormente por canciones populares y poco conocidas en parte por los estudiosos de la tradición oral.

Comienzan los actos en el Domingo de Ramos con la bendición y reparto de ramos mientras el coro de hombres entona en castellano y latín “Los niños hebreos”. Continuando la procesión hasta la iglesia con versos de “La entrada en Jerusalén” como:

Jesús que triunfante entró
Domingo en Jerusalén,
Por mesías se aclamó
Y todo el pueblo en tropel
A recibirle salió.

En esa misma tarde, y al ocaso del sol, dentro de la iglesia, siguiendo las estaciones colocadas en ella, se realiza el primer acto penitencial del “Vía Crucis” intercalando entre oraciones las canciones del coro del popular “Vía Crucis del Poderoso” que comienza:

Poderoso Jesús Nazareno,
de cielos y tierra rey universal,
hoy un alma se encuentra ofendida,
pide que sus culpas podáis perdonar.

En Lunes Santo, también a la muerte del día, un doble coro de mujeres entona ante la virgen de los dolores cubierta con su manto negro, poniéndole voz, sus siete dolores. Siete composiciones populares en verso que finalizan con un avemaría y que comienzan:

Pecador si a mis dolores,
quieres hacer devoción,
yo te haré muchos favores
y pondré mi intersección a
favor de tus errores.

Si siete días cabales
mis dolores contemplas,
obtendré para tus males
un número de indulgencias
ya plenarias, ya parciales.

Es en Miércoles Santo cuando vemos el tercero de los actos de esta semana. Frente al Stmo. Cristo del perdón, los justicias de la cofradía de la Bendita Cruz rinden penitencia mientras el coro entona el miserere castellano de la procesión del Viernes. Cantado por un coro de hombres que entonan los versos en latín y de mujeres que corean en castellano:
Honores al Cristo del Perdón

Miserere mei, Deus
Secundum magnam misericordiam tuam

Ten mi Dios, mi bien, mi amor
Misericordia de mí,
Ya me ves postrado aquí,
Con penitente dolor:
Ponga fin a tu rigor
Una constante concordia,
Acabase la discordia,
Que causó el yerro común,
Y perdóname según,
Tu grande misericordia.

La tarde de Jueves Santo, tras la popular eucaristía y traslado del Cuerpo de Cristo a un monumento/urna colocado en un lateral de la iglesia al son de “cantemos al amor de los amores”. Además de oír “el Lavatorio” durante la comunión, que empieza así:

Jueves, por la tarde fue,
cuando Cristo enamorado,
todo su pecho rasgado,
quiso darnos a comer,
su cuerpo sacramentado.

Comienza el luto, no dejando ni flores ni paños que cubran los altares, tan solo la urna custodiada por dos ángeles iluminados y con velas en el suelo. Tras este momento las gentes devotas velan la urna toda la tarde (y antiguamente también toda la noche), con el momento culmen del segundo acto penitencial del Vía crucis dentro de la iglesia, siguiendo las estaciones entre lecturas y versos cantados del “Dulce redentor” otro de los Vía Crucis. Este último acto suele realizarse rozando la media noche.

En Viernes Santo se desarrollan los actos centrales de la semana, unos actos unidos a la tradición profunda y la religiosidad, actos que definen el sentimiento de las gentes del pueblo, y que desencadenan otras costumbres adjuntas.

Comienza el día con el tercer y último Acto penitencial del vía crucis, conocido antiguamente como “el Vía Crucis de los pastores” ya que era al acto que podían asistir los nombrados antes de sacar el ganado. Esta jornada ya no se realiza dentro de la iglesia, si no a lo largo de un camino llevando una tosca cruz de madera, con un solo clavo de unión, que a la tarde procesiona con el nombre de “los trabajos”, parando en las catorce cruces dispuestas a lo largo y finalizando en el monte calvario. De nuevo presenciamos oraciones mezcladas con versos cantados de un vía crucis de dos estrofas por estación que comienza:

En la primera estación,
atento quiero que notes,
con cuanta resignación
llevé por tu redención
más de cinco mil azotes.

Hombre mira y considera,
movido de compasión.
Que en esta estación primera
me sentencian a que muera
entre uno y otro ladrón.

Tras la llegada al calvario y finalizadas las oraciones en la procesión de regreso se entona el “Rosario de la Buena muerte” cinco misterios que ocupan diez frases en cada uno sobre hechos de Cristo a lo que el pueblo responde cantando “danos señor buena muerte, por tu santísima muerte” y al finalizar el misterio de esta forma:

María, madre de gracia,
madre de misericordia.
Líbranos del enemigo
hasta la última hora.

A media mañana, tras la lectura de la pasión, se realiza la adoración de la cruz, besando una de las cruces guía de la tarde, al son de su himno que repite entre estrofas:

Venid, ¡oh! Cristianos,
la cruz adoremos,
la cruz ensalcemos,
que al mundo salvó.

Tras la celebración se coloca el Stmo. Cristo del perdón sobre el altar custodiado por dos hachones y la virgen de los dolores a su lado.

Cofrades hacia la iglesia
Es a media tarde cuando por orden del párroco se reúnen los cofrades de la Bendita Cruz en la casa de la cofradía, donde tras la lectura de los estatutos, y pasar lista se reza por todos los cofrades difuntos y por los fallecidos en el año. Y antes de salir en procesión de “carrera” deben jurar el orden y silencio establecidos.

Se establece la procesión en fila de uno en uno, y salen todos los cofrades guiados por el Mayordomo de la Cofradía de la Bendita Cruz que porta la insignia. El respeto en ese momento es máximo, no se oye ruido alguno desde la casa a la iglesia, donde mientras el coro entona el “perdón o Dios mío” los cofrades desfilan uno en uno haciendo genuflexión ante el Stmo. Cristo y volviendo a Salir para la procesión de “la carrera” (recibe ese nombre por la manera en la que desfilan en fila de a uno) hasta el calvario.

Procesión de la Carrera. Año 2012
El desfile se abre con la cruz parroquial custodiada por las autoridades, seguida de la cruz guía y los cofrades con túnica. Tras ellos uno de los cofrades porta una cruz acuestas denominada la cruz de los trabajos. A continuación desfila la insignia de la cofradía custodiada por los dos faroles portados por las justicias, y detrás el Cristo del Perdón. Tras el coro de hombres que entonará las estrofas del miserere en latín, los cofrades con capa parda alistana. Para finalizar cierran el cortejo masculino los cofrades de calle.

En el Calvario. Canto de las Siete palabras
Desfila detrás de los citados la insignia de la Cofradía del Rosario con la Virgen de la Soledad y tras ella el coro de mujeres que entonará los versos en castellano del miserere. Cierran la procesión las demás mujeres comúnmente vestidas con falda negra y manto.
Al llegar al Calvario, se coloca sobre la cruz central la imagen del Cristo y frente a este la imagen de su madre. Se entonan los cantos a sus cinco llagas y las siete palabras. Después regresa la procesión con el Miserere de nuevo hasta la iglesia, donde se cierra el acto con lecturas.

Es en la noche de este viernes, cuando se presencia una de las procesiones con más sentimiento para los habitantes del pueblo: La Procesión de la Soledad.

De nuevo la Virgen de la Soledad o de los Dolores sale en procesión, pero esta vez sola. Los hombres visten capa parda alistana y las mujeres cubren su cabeza con un pañuelo negro, llevando falda o saya negra y con un mantón de lana que las tapa. Todo el que lo desea porta una vela roja o blanca iluminando todo el camino, en señal de duelo. Los asistentes acompañan alrededor del pueblo a la virgen entonando entre versos del miserere en latín, de nuevo cantados por hombres, estrofas para la ocasión, como:

Una tempestad rugía,
Virgen de los Dolores.
y el huracán rebramando.
Su trágica sinfonía
que a lo lejos se perdía
con ronca voz protestando.

Cristo en la cruz expiraba
tras del oprobio y desdén.
Su madre gimiendo estaba,
y del rumbo se alejaba
huyendo a Jerusalén.

La oscuridad de la noche iluminada por las velas y faroles, las voces rasgadas de los versos cantados y la silueta de la virgen entre el tumulto, hacen lo especial de este acto. Un acto que finaliza cantando dentro de la Iglesia la “Salve dolorosa” que comienza así:

Dios te salve, Dolorosa,
reina y madre, virgen pura.
Por nuestras ingratitudes,
afligida y triste angustia.

Es durante todos los actos de este día cuando no se presencia el ruido de campanas (ya que han sido “cotadas” por luto la tarde de jueves santo) y cuando se llama a los actos con las tradicionales matracas y carracas tocadas por los niños del pueblo.

Al día siguiente, Sábado Santo, se hace la tradicional hoguera pascual donde se enciende el cirio y bendice el agua.

Y finaliza esta semana con la Procesión del Encuentro el Domingo de Pascua. Estando la virgen dentro de la iglesia, un coro de hombres canta el “Ramo de Pascua” por el pasillo central de esta. Tras acabar el ramo, el niño (Cristo resucitado) que se encuentra en el portal de la iglesia (para que no se encuentre con su madre), sale delante guiado por la cruz parroquial y los hombres del pueblo. La virgen guiada por su insignia sale detrás y hace un recorrido distinto acompañada por las mujeres, ambos se encuentran en la plaza del pueblo entonando los coros su conversación que empieza:

¿Dónde vais paloma blanca
afligida y sin consuelo?

Voy en busca de mi hijo
que ha bajado de los cielos.

Y finalizando juntos en procesión regresan a la iglesia para la misa.

Se trata de tradiciones sencillas, poco conocidas, pero para Pobladura, su Semana Santa hace brotar muchos sentimientos entre sus habitantes. Crónica de un antes y un después, un pasado y un futuro, en el que seguimos y seguiremos conservando las tradiciones.











26 de febrero de 2016

Oda Al Olvido.

La tentación. Escena de la Obisparra de Pobladura
 Fruto de la aceptación y de los años es la cimentación y arraigo de las costumbres. Costumbres que muestran un día a día de un pueblo, que marcan unos orígenes y que reflejan de manera muy significativa los cambios influidos por hitos de la historia y por la época en la que viven.
Una costumbre no cambia de la noche a la mañana, si no que poco a poco se adapta a lo que vive, a los golpes de martillo en la fragua de la vida que esta recibe.
Pero hay una cosa que puede ocurrir de la noche a la mañana, que es la desaparición de una tradición. Por el abandono, la dejadez, el poco interés…
Una tradición muere, y cuando lo hace, mueren todas las personas que la llevaron a adelante, todos aquellos que un día pusieron la mano en el fuego por ella, y que quizá la volvieran a poner, pero se fueron creyendo que otros la pondrían.
Muchas veces lo que ocurre es que anunciamos a bombo y platillo algo que puede generar unos intereses determinados centrándonos en algo concreto, y eso ayuda a acabar con lo que desviamos del centro de atención.
Existen tradiciones que se sostienen por si solas, ya sea por el interés general, el trabajo de las personas que las defienden, o simplemente su continuación en un tiempo y espacio adecuado para su adaptación y arraigo. Pero otras necesitan un apoyo mayor, que ayude a que esa popularidad, dentro de su estatus, crezca, y con ella lo haga también esa propia costumbre.
Con esta reflexión quiero centrar la mirada en una cosa concreta, nuestra mascarada. Una de las costumbres más arcaicas que existen en muchas zonas de Europa, y que reflejan la historia de una tierra, las influencias, los rasgos en común, esa raíz común.
La Obisparra de Pobladura de Aliste ha sido uno de los principales trabajos en los que se ha puesto un mayor empeño, para que así, no decaiga. Trabajo que desde 2005 ha asumido la Asociación Cultural "Aires de Aliste".
Escena de la Obisparra de Pobladura de Aliste
Una costumbre que perdura, pero que poco a poco va ocultándose tras un muro de olvido, de abandono, no por parte de sus principales difusores, si no por parte del interés general que ha desviado a otras cosas su mirada. Esto ocurre por creer que sólo nos tenemos que centrar en costumbres que dan movimiento no solo al lugar que las presenta, si no a más sitios. Intereses que acaban obstruyendo un trabajo de años y años. Cuando lo correcto debería ser dar un mayor apoyo a esas que lo necesitan para salir de esa emergencia.

A pesar de todo, con mucho trabajo y pocos medios, nosotros seguimos a pie de cañón, dando pinceladas a un cuadro que no sabemos cómo acabará pintado, y que quizá hoy sea el último brochazo que demos en él.



Y AQUÍ disfuta de un antiguo post sobre la Obisparra.

Algunos vídeos de su celebración todos los años el 15 de agosto.