26 de febrero de 2016

Oda Al Olvido.

La tentación. Escena de la Obisparra de Pobladura
 Fruto de la aceptación y de los años es la cimentación y arraigo de las costumbres. Costumbres que muestran un día a día de un pueblo, que marcan unos orígenes y que reflejan de manera muy significativa los cambios influidos por hitos de la historia y por la época en la que viven.
Una costumbre no cambia de la noche a la mañana, si no que poco a poco se adapta a lo que vive, a los golpes de martillo en la fragua de la vida que esta recibe.
Pero hay una cosa que puede ocurrir de la noche a la mañana, que es la desaparición de una tradición. Por el abandono, la dejadez, el poco interés…
Una tradición muere, y cuando lo hace, mueren todas las personas que la llevaron a adelante, todos aquellos que un día pusieron la mano en el fuego por ella, y que quizá la volvieran a poner, pero se fueron creyendo que otros la pondrían.
Muchas veces lo que ocurre es que anunciamos a bombo y platillo algo que puede generar unos intereses determinados centrándonos en algo concreto, y eso ayuda a acabar con lo que desviamos del centro de atención.
Existen tradiciones que se sostienen por si solas, ya sea por el interés general, el trabajo de las personas que las defienden, o simplemente su continuación en un tiempo y espacio adecuado para su adaptación y arraigo. Pero otras necesitan un apoyo mayor, que ayude a que esa popularidad, dentro de su estatus, crezca, y con ella lo haga también esa propia costumbre.
Con esta reflexión quiero centrar la mirada en una cosa concreta, nuestra mascarada. Una de las costumbres más arcaicas que existen en muchas zonas de Europa, y que reflejan la historia de una tierra, las influencias, los rasgos en común, esa raíz común.
La Obisparra de Pobladura de Aliste ha sido uno de los principales trabajos en los que se ha puesto un mayor empeño, para que así, no decaiga. Trabajo que desde 2005 ha asumido la Asociación Cultural "Aires de Aliste".
Escena de la Obisparra de Pobladura de Aliste
Una costumbre que perdura, pero que poco a poco va ocultándose tras un muro de olvido, de abandono, no por parte de sus principales difusores, si no por parte del interés general que ha desviado a otras cosas su mirada. Esto ocurre por creer que sólo nos tenemos que centrar en costumbres que dan movimiento no solo al lugar que las presenta, si no a más sitios. Intereses que acaban obstruyendo un trabajo de años y años. Cuando lo correcto debería ser dar un mayor apoyo a esas que lo necesitan para salir de esa emergencia.

A pesar de todo, con mucho trabajo y pocos medios, nosotros seguimos a pie de cañón, dando pinceladas a un cuadro que no sabemos cómo acabará pintado, y que quizá hoy sea el último brochazo que demos en él.



Y AQUÍ disfuta de un antiguo post sobre la Obisparra.

Algunos vídeos de su celebración todos los años el 15 de agosto.